Play, Paréntesis, En la Cama, El Huésped, El Roto: Perjudícame Cariño, Días de Campo, Mi Mejor Enemigo, Se Arrienda, La Última Luna, Salvador Allende, Juegos de Verano, Horcón, El Baño, Las Mujeres No Se Van Al Cielo, Secuestro.
Larga lista, ¿no? Espero no haberme quedado corto. A simple vista pareciera que este ha sido un buen año para el cine chileno. Se han estrenado 15 películas en el 2005, lo que parece todo un récord para nuestra incipiente industria cinematográfica.
Sin embargo, hay que ser honestos: hemos atravesado por uno de los bajones más profundos de nuestra historia. Cuando las expectativas son demasiados altas, el porrazo puede ser muy doloroso.
Ninguno de los títulos anteriores logró los niveles audiencia que El Chacotero Sentimental o Sexo con Amor -que me perdone Raúl Ruiz por medir su obra en términos cuantitativos de audiencia-. Lo que nos coloca en un lugar muy difícil como “industria”, ya que nuestro producto no se vende y eso merma las posibilidades de financiamiento para futuros proyectos cinematográficos.
Además, no podemos hablar de una identidad propia en el cine que se produce en Chile. Aunque Cahiers du Cinema se llene la boca hablando del “Nuevo Cine Chileno”. Cada uno de los títulos anteriores apunta muy distinto y, por más que tratemos, no podemos reunir las partes como si se tratara de un todo.
Y no estoy diciendo que no haya potencial. Por el contrario, es precisamente el desperdicio de las capacidades artísticas de nuestros directores lo que molesta.
Todavía estamos trabajando en tercera división, vemos el tema del cine como un club deportivo sin fines de lucro, que debe ser manejado por dadivosos directivos. Y no lo miramos como una empresa que debe apostar por las utilidades con el fin de poder seguir existiendo.
¿Qué nuestro mercado es pequeño? Mentira ¿Qué al mercado no le interesa financiar el arte? Mentira. Se trata de esfuerzo, sacrificio, colocar el interés común por sobre los honores individuales.
En fin, debemos comenzar a trabajar como industria. Porque el todo es más que cada una de sus partes.
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