martes, agosto 09, 2005

LA TRILOGÍA DE LOS ZOMBIES DE GEORGE A. ROMERO (2)

Segunda Parte:
LA VACUIDAD DE UNA VIDA DE MUERTOS

¿Merece el Amanecer de los Muertos ser reinventada cuando es una película tan completa y aguda, que por sí sola se entiende y explica? Quizás sí, pero si se quiere seguir el discurso ya iniciado por Romero en 1968, entonces vale decir que basta con ver la original para encontrarse con un discurso que hasta el día de hoy sigue siendo nuevo y certero en su crítica a la sociedad consumista hija del neo capitalismo.

Realizada en 1978, debido a las presiones de miles de fanáticos que le exigían a Romero proseguir su obra, The Dawn Of The Dead (El Amanecer de los Muertos, más conocida como Zombie) nació al alero de la influencia que el maestro Dario Argento tuvo sobre George A.

Desde el primer fotograma nos impacta por la crudeza de su discurso: una bella mujer se despierta en medio de la pesadilla, de la desesperanza y de la consternación que ha producido en el mundo, el hecho de que los muertos se levanten de sus tumbas.

Esta es la síntesis de la magia del cine, con sólo un fotograma nos insertamos de lleno en medio de la pesadilla y del horror, en un mundo devastado por una plaga sin explicación aparente, sólo la deducción de unos supuestos pensadores que se ven sobrepasados por los acontecimientos. El mayor símbolo de nuestra modernidad -la televisión- por asalto se ve destruida por la invasión de nuestros seres amados quienes han regresado de la tumba.

Romero desde el primer esbozo de la historia nos llena el cerebro con su discurso anti modernismo, nos destruye nuestros dogmas e ídolos, nos muestra que los verdaderos zombies somos los ciudadanos de la sociedad consumista y los muertos vivos no son más que el reflejo de lo que sucede en nuestro propio espíritu.

La imaginería del centro comercial -una brillantez del director, por cierto- apunta directamente a la cultura neo capitalista y, con lo enrevesado de sus tiendas y corredores, se asemeja a las complejidades del cerebro humano, que en la película de Romero, quedan disueltas en el simple rito de comprar y consumir.

La no existencia de una explicación racional sobre el fenómeno que está destruyendo a la tierra, no es más que un recurso estilístico del director para que nuestra preocupación se centre en el vacuo destino de los no muertos, quienes son guiados por los instintos más básicos. Pero el humor negro y la ironía se muestran en los humanos “vivos” de la historia, quienes en toda la película se dedican a satisfacer sus necesidades más básicas, como son comer, beber y disfrutar de las comodidades del mall.

Quizás dentro de la imaginería romeriana, el elemento menos destacado por los diversos seguidores del arte fílmico es el más importante y decidor de todos: el helicóptero; que representa la posibilidad de escape al horror y la barbarie, es la barcaza que nos transporta fuera del hades, pero llevada a la dinámica y dialéctica del siglo veinte.

Es el helicóptero el que eleva a nuestros protagonistas a una especie de estado superior que permite alejarse del infierno en la tierra. Por lo mismo, aparece en los momentos claves del filme: al principio cuando nuestros héroes creen tener los atributos necesarios para huir y, no obstante, se ven obligados a descender a esta verdadera cárcel que es el centro comercial -más bien una suerte de purgatorio-; y al final de la historia cuando los únicos dignos de ser salvados vuelven a elevarse a los cielos para alcanzar la gloria.

Son estos pequeños detalles los que hacen de esta obra una magnífica pieza de arte y de horror, aunque carezca de la pomposidad y los efectos de las “grandes películas de Hollywood”.

Una vez conocidas y revisitadas estas claves, vale volver a preguntarse ¿Merece el Amanecer de los Muertos ser reinventada cuando es una película tan completa y aguda, que por sí sola se entiende y explica? La respuesta obviamente es un no rotundo. Sin embargo, la versión 2004 del “Amanecer de los Muertos”, huye del simple revival de una franquicia exitosa y explora aquellos aspectos que hacen del cine un arte: se utilizan aspectos y la esencia de la obra original, pero a través de la mirada de la sociedad post moderna del siglo XXI.

Una vez asumida la crisis existencial producto de la vacuidad del consumismo desenfrenado, uno debe comenzar un análisis mucho más trascendental de la existencia humana. Si la sociedad observó con horror la caída de las grandes ideologías, experimentó el sinsabor de una vida sin mayor sentido que el “salvar el día a día”, ahora es la ocasión de preguntarse sobre la razón última de nuestra presencia en la tierra.

Haciendo un pequeño símil con la evolución de la música popular -que a juicio personal va en paralelo con las preocupaciones de nuestra sociedad-, después de la lucha anti sistémica del punk -cuya filosofía nutre al “Amanecer de los Muertos” original- y del glam ochenteno donde los único que importaba era pasarla bien; tocaba el turno del grunge, que representa la muerte de todo anhelo y esperanza juvenil. Pero en el siglo veintiuno es el turno del gótico y todas las corrientes que buscan una intervención directa de lo mágico y, esencialmente, lo divino en el mundo terrenal.

Con “Dawn Of The Dead” versión 2004, observamos cómo estos ideales se plasman en el celuloide. Es una película que nos habla una y otra vez de la relación trascendental del ser humano con su entorno.

Basta mirar con detalle a cada uno de los personajes para observar en ellos un pequeño pecadillo que los condena y que anuncia con prontitud el oscuro fin que les depara: una enfermera que vive sin la aprobación de Dios con un hombre, un voyeurista; un ex bandido de color que preña a una mujer de otra raza; un policía con ataques constantes de violencia; una adúltera; un pervertido; un homosexual que trabaja en la Iglesia; una lesbiana camionera; un hombre que se vale de su labia para engatusar a los demás.

Esta nueva visión de los hechos aparece ante nuestros ojos al escuchar las sabias palabras del último predicador que aparece en la televisión. Ahora el aparato televisivo se utiliza de manera más soslayada y más visceral.

El centro comercial ya no es un símbolo de los recovecos de la mente humana, sino que asemeja los laberintos del infierno más post modernista que ha mostrado el cine hasta el momento -sólo comparable a las calles de la ciudad de “Black Hawk Down”, de la cual se nutre esta película
[1].

En este sentido otra vez aparece la imagen del helicóptero, al principio para insertarnos de lleno en el horror del Apocalipsis, y en la mitad de la película como aviso de que nuestros protagonistas no pueden acceder a la libertad de un nivel de trascendencia más elevado.

Por lo mismo, impacta mucho el término de la historia -en los créditos finales- donde se nos deja en claro que nuestros protagonistas no pueden huir del horror la supuesta salida a través del mar -que está al mismo nivel de la tierra- sólo conduce a un nuevo pasaje o isla de este infierno.

En este punto, cabe salirse un poco del análisis anterior para comentar uno de los prólogos más impactantes de los últimos años, donde el director se arriesga en mostrarnos desde una perspectiva más visceral el horror del fin del mundo y nos adentra, primero desde la perspectiva aérea del helicóptero y luego desde el punto de vista de la protagonista que va en el automóvil, de golpe en el horror que significaría que un día los muertos se levantarán sobre la tierra. Sin mencionar los tiempos muertos de la primera parte del prologo que recrean un ritmo y manejo de la acción notable por parte del novel director.

Desde el primer fotograma y hasta el último pantallazo de imagen, esta versión remozada del “Amanecer de los Muertos” es fiel a su discurso de mostrar el averno que invadiría la tierra una vez que no haya más espacio en el infierno. A fin de cuentas aquella sería sólo una extensión de éste, por lo que quienes se queden en sus casas, serían los nuevos condenados de este Apocalipsis.

Tal como señala Johnny Cash en los créditos iniciales: la Muerte vestida con los ropajes de un Zombie, elegiría quien debe quedar libre y quien debe ser castigado.

Este discurso se plasma inmediatamente en nuestra sociedad post moderna donde vemos que nuestros pecados son aceptados y perdonados fácilmente, sin mediar sanción alguna. Así como los personajes de esta película aceptan los defectos de los otros con la justificación de tener que mantener unas buenas relaciones con sus vecinos para poder sobrevivir.

Aunque nos parezca crudo y casi inverosímil, se nos está diciendo que debemos cuidarnos de no caer en los errores de la sociedad neo capitalista, porque lo queramos o no hay una existencia superior que un día de estos va a venir a juzgar a los buenos y a los malos.

Es decir, todo acto humano trasciende más allá de que nuestra limitada visión no nos permita ver más allá de lo evidente. Una temática muy marcada en la visión gótica: la relación entre lo humano y lo divino es más cercana de lo que uno cree.

Obviamente, no podía quedar fuera el amor trágico, que es ya un elemento clásico en las historias con un fuerte contenido deifico. Este se ve en la historia de la enfermera-promiscua y el hombre-verborreico; entre la joven-siempre-dependiente de-un-otro y el chico-voyeurista; y entre el ex -delincuente-de-color y la mujer-aria-comunista-embarazada.

No obstante a sus méritos figurativos, hay que ser honesto en que esta obra adolece de muchas precisiones y que está muy por debajo de lo que consideraríamos una obra perfecta.

Quizás lo más destacable, cinematográficamente hablando, es la capacidad del director para montar la historia, donde destaca el impecable uso del sonido, la utilización de la cámara al hombro y el preciso enlace del ritmo con la música incidental.

Además del ya mencionado ritmo trepidante del prólogo que se repite en la última parte de la historia y en el epílogo de los créditos finales.

De esta manera, hemos verificado las dos versiones de una misma historia, dos disímiles fotografías de nuestra sociedad en dos momentos muy distintos de su evolución o involución. ¿Merece el Amanecer de los Muertos ser reinventada cuando es una película tan completa y aguda, que por sí sola se entiende y explica? La respuesta ahora le pertenece a usted.

Continuará...

[1] Acápite especial merecen todas las referencias fílmicas de esta película, entre las que podemos mencionar: “The Shining”, “Psicosis”, “Black Hawk Down”, “Aliens”, “28 Days Later”, entre otras. Muchas de ellas se refieren al tema de la crisis del individuo utilizando la imaginería del hades.

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