“Antonius Block: Faith is a torment. It is like loving someone who is
out there in the darkness but never appears, no matter how loudly
you call”. (The Seventh Seal, 1957)
“Morpheus: I imagine that right now, you're feeling a bit like Alice.
“Morpheus: I imagine that right now, you're feeling a bit like Alice.
Hmm? Tumbling down the rabbit hole?” (Matrix, 1999)
Cierto es que la ciencia ficción en el cine atrae a un público masivo, por el interés que existe por ver mundos futuristas y maravillas tecnológicas. Sin embargo, esta conclusión es muy limitada y tiende a menospreciar esta subvalorada rama del género fantástico.
Entonces, qué es lo atractivo de la ciencia ficción. Creo que es algo va más allá de su visión del mundo, adentrándose simbólicamente en temas inherentes a la existencia humana, a su relación con lo divino y a los arquetipos de la creación.
En este sentido, tendría una conexión con los mitos y leyendas antiguos, así como con los posteriores cuentos infantiles, cuya intención era netamente formativa.
Un ejemplo de ello, lo puede representar la película Matrix de 1999, que despierta gran interés entre los fanáticos, y Alicia en el País de las Maravillas, cuento infantil más elaborado, pero que calza muy bien con nuestros fines.
Los fanáticos de la trilogía Matrix de los hermanos Wachowsky, ya se han partido la cabeza para enumerar las decenas de ocasiones en las que se hace referencia a Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
No obstante, establecer una relación entre Matrix y Alicia en el País de las Maravillas, no es algo antojadizo y va más allá que simplemente enumerar las frases enunciadas por los protagonistas de la película de los hermanos Wachowsky, se trata de sostener una conexión narrativa entre el cuento tradicional y las modernas estructuras del lenguaje cinematográfico.
En el fondo es decir: la misma historia, contada de otra manera.
Puede ser reiterativo señalar que la relación entre el cine y Alicia tiene sus años, vale recordar la versión de Disney como la más obvia y la versión de Woody Allen. Esta última no sólo por el nombre sino que también por la estructura de la narrativa (y por sus símbolos).
Es que la historia de Carroll suele ser mal vista por su calificativo de infantil, pero es un cuento concienzudo, con una gran visión del mundo y la realidad en sí, y con una estructura narrativa que va a ser arquetipo para muchas obras cinematográficas.
De qué va la cosa: de una niña que vive en monotonía y que ante un hecho sorprendente, descubre otro mundo que contradice las reglas de lo que es normal, ante lo cual encuentra una nueva manera de ver la realidad. Al final vemos a Alicia corriendo en busca de su hermana para contarle lo sucedido, quedándonos una vaga sensación de duda respecto de que si lo leído fue sueño o realidad.
Lo mismo sucede con Neo, vive en una ciudad aburrida sin aspiración alguna, hasta que un personaje mítico llamado Morpheus lo sumerge en un mundo donde se contradice la lógica racional. Al finalizar la historia vemos que Neo quiere contar su historia a todos sus hermanos y también se repite esa impresión de que lo visto pertenece a la realidad onírica.
Podríamos decir entonces, que ambas historias buscan re-encantarnos con nuestra realidad, que miremos con optimismo nuestra vida.
Pero el discurso de Alicia va más allá, en el fondo se trata de una crítica a nuestra concepción de realidad, recordemos que el autor de esta historia era un matemático, cuya obra se centra en estudios sobre cálculo. No en vano, esta es la novela más citada en los libros de física y matemática.
De esto ya se daría cuenta el propio grupo Yes, al mencionar de cierta manera al conejo blanco en su canción We Have Heaven (“Tell the moon-dog, don't tell the March-Hare”). Pues el conejo blanco se relaciona con la mítica liebre de marzo.
“La Liebre de Marzo es un antiguo símbolo céltico de fertilidad y de la generosidad que se volvió loco (es un antepasado del conejo de Pascua). También se refiere a que las liebres se excitan en Marzo, dado que es su temporada de celo. La frase 'The March Hare ... as this is May, it won't be raving mad - at least not so mad as it was in March' (La liebre de Marzo, como estamos en Mayo, no se volverá delirantemente loco, al menos no tan loco como lo sería en Marzo), viene de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll”[1].
Cuando Alicia desciende por el hoyo, observa en cierto momento que las manos son las que ascienden y que ella se ha quedado suspendida en el aire; Carroll se acerca a la teoría de la relatividad de Einstein: la relación entre movimiento y observador.
En Matrix se menciona al conejo blanco y se llama a Neo a que lo siga; además, al entrar (salir dirán algunos) de la matriz se ve una especie de túnel que nos recuerda a las mencionadas líneas del libro de Carroll. Por tanto, se nos trata de avisar que nuestra percepción de la realidad no es completa que falta algo más, y que veremos más adelante en la historia, que nos dará un giro de 180 grados a lo que entendemos por lógico e ilógico.
Otro detalle, Neo atraviesa un espejo al igual que Alicia, pero él hace parte el reflejo de si mismo, se transforma en la imagen, de tal forma que imagen y realidad asumen una conexión única.
Las máquinas de Matrix responden a la lógica más simple, la de la supervivencia. Aunque para lograr este propósito utilizan reglas ilógicas, como es la de crear un mundo ficticio, donde las reglas de Newton pueden ser transgredidas. Así como en Alicia, donde las cosas vuelan en vez de caer.
La ciudad en la película siempre transcurre en la misma época, como el té de los locos que siempre es a las cinco en punto.
El mismo Morpheus es un fantasma que se desvanece en la red, como el sonriente y enigmático Gato de Ceshire.
Al finalizar el cuento infantil, Alicia huye de los soldados de la Reina de Corazones, al igual que Neo huye de los agentes de la reina de las máquinas, que es la matriz.
Podríamos seguir, pero con estos ejemplos basta.
Esto hace interesante la primera parte de la trilogía[2]. Nos hace pensar. Pero, ¿pensar en qué?
En dudar de nuestra fe, en meditar nuestra concepción de la relación trascendente con la realidad[3]. Carroll como matemático nos dijo que el mundo se regula por ciertas normas que pertenecen al mundo de la lógica y todo lo que no lo hace, pertenece a un mundo subterráneo gobernado por la subjetividad. El mundo de las maravillas, deja de ser maravilloso y se acerca más al mundo del hades, algo así como un infierno para los matemáticos.
En Matrix sucede algo similar, pero se da un paso más arriesgado y trasgresor. Se nos dice que las máquinas –que operan con la lógica-, dejaron de ser tan racionales y de cierta manera se han vuelto locas. Inventando una realidad que ya no se rige por las leyes de Newton, sino que por las que inventó la matriz.
Ojo, que después se nos dirá que todo este alboroto lo ha hecho un denominado Arquitecto, de género masculino, en contraposición a la Pitonisa, que sería el principio femenino.
Y qué pasa con Neo, es obvio que es el Mesías, pero él no predica el amor sino ganar a quienes han sometido a la humanidad. En este sentido se acerca más a la visión del elegido que esperan los judíos y no del que hablan los católicos.
El trasfondo es una crítica la fe cristiana. Por eso la relación con el texto de El Séptimo Sello de Bergman que aparece más arriba.
De esta manera, hemos visto un ejemplo de cómo la estructura elemental de los cuentos tradicionales se sigue repitiendo en los filmes actuales con el fin de renovar y reinterpretar los arquetipos míticos. Lo mismo puede suceder con otras historias y otros géneros, no sólo la ciencia ficción[4].
Es esta manera de utilizar símbolos e imaginería la que hace tan atractivo al género, pero hemos de ser sinceros, sólo algunos aventajados directores lo saben. Por un ejemplo que encontramos como éste, hay varios más que tienen cero profundidad y visión de mundo. Lamentablemente, priman más la leyes del libre mercado.
Cierto es que la ciencia ficción en el cine atrae a un público masivo, por el interés que existe por ver mundos futuristas y maravillas tecnológicas. Sin embargo, esta conclusión es muy limitada y tiende a menospreciar esta subvalorada rama del género fantástico.
Entonces, qué es lo atractivo de la ciencia ficción. Creo que es algo va más allá de su visión del mundo, adentrándose simbólicamente en temas inherentes a la existencia humana, a su relación con lo divino y a los arquetipos de la creación.
En este sentido, tendría una conexión con los mitos y leyendas antiguos, así como con los posteriores cuentos infantiles, cuya intención era netamente formativa.
Un ejemplo de ello, lo puede representar la película Matrix de 1999, que despierta gran interés entre los fanáticos, y Alicia en el País de las Maravillas, cuento infantil más elaborado, pero que calza muy bien con nuestros fines.
Los fanáticos de la trilogía Matrix de los hermanos Wachowsky, ya se han partido la cabeza para enumerar las decenas de ocasiones en las que se hace referencia a Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll.
No obstante, establecer una relación entre Matrix y Alicia en el País de las Maravillas, no es algo antojadizo y va más allá que simplemente enumerar las frases enunciadas por los protagonistas de la película de los hermanos Wachowsky, se trata de sostener una conexión narrativa entre el cuento tradicional y las modernas estructuras del lenguaje cinematográfico.
En el fondo es decir: la misma historia, contada de otra manera.
Puede ser reiterativo señalar que la relación entre el cine y Alicia tiene sus años, vale recordar la versión de Disney como la más obvia y la versión de Woody Allen. Esta última no sólo por el nombre sino que también por la estructura de la narrativa (y por sus símbolos).
Es que la historia de Carroll suele ser mal vista por su calificativo de infantil, pero es un cuento concienzudo, con una gran visión del mundo y la realidad en sí, y con una estructura narrativa que va a ser arquetipo para muchas obras cinematográficas.
De qué va la cosa: de una niña que vive en monotonía y que ante un hecho sorprendente, descubre otro mundo que contradice las reglas de lo que es normal, ante lo cual encuentra una nueva manera de ver la realidad. Al final vemos a Alicia corriendo en busca de su hermana para contarle lo sucedido, quedándonos una vaga sensación de duda respecto de que si lo leído fue sueño o realidad.
Lo mismo sucede con Neo, vive en una ciudad aburrida sin aspiración alguna, hasta que un personaje mítico llamado Morpheus lo sumerge en un mundo donde se contradice la lógica racional. Al finalizar la historia vemos que Neo quiere contar su historia a todos sus hermanos y también se repite esa impresión de que lo visto pertenece a la realidad onírica.
Podríamos decir entonces, que ambas historias buscan re-encantarnos con nuestra realidad, que miremos con optimismo nuestra vida.
Pero el discurso de Alicia va más allá, en el fondo se trata de una crítica a nuestra concepción de realidad, recordemos que el autor de esta historia era un matemático, cuya obra se centra en estudios sobre cálculo. No en vano, esta es la novela más citada en los libros de física y matemática.
De esto ya se daría cuenta el propio grupo Yes, al mencionar de cierta manera al conejo blanco en su canción We Have Heaven (“Tell the moon-dog, don't tell the March-Hare”). Pues el conejo blanco se relaciona con la mítica liebre de marzo.
“La Liebre de Marzo es un antiguo símbolo céltico de fertilidad y de la generosidad que se volvió loco (es un antepasado del conejo de Pascua). También se refiere a que las liebres se excitan en Marzo, dado que es su temporada de celo. La frase 'The March Hare ... as this is May, it won't be raving mad - at least not so mad as it was in March' (La liebre de Marzo, como estamos en Mayo, no se volverá delirantemente loco, al menos no tan loco como lo sería en Marzo), viene de Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carroll”[1].
Cuando Alicia desciende por el hoyo, observa en cierto momento que las manos son las que ascienden y que ella se ha quedado suspendida en el aire; Carroll se acerca a la teoría de la relatividad de Einstein: la relación entre movimiento y observador.
En Matrix se menciona al conejo blanco y se llama a Neo a que lo siga; además, al entrar (salir dirán algunos) de la matriz se ve una especie de túnel que nos recuerda a las mencionadas líneas del libro de Carroll. Por tanto, se nos trata de avisar que nuestra percepción de la realidad no es completa que falta algo más, y que veremos más adelante en la historia, que nos dará un giro de 180 grados a lo que entendemos por lógico e ilógico.
Otro detalle, Neo atraviesa un espejo al igual que Alicia, pero él hace parte el reflejo de si mismo, se transforma en la imagen, de tal forma que imagen y realidad asumen una conexión única.
Las máquinas de Matrix responden a la lógica más simple, la de la supervivencia. Aunque para lograr este propósito utilizan reglas ilógicas, como es la de crear un mundo ficticio, donde las reglas de Newton pueden ser transgredidas. Así como en Alicia, donde las cosas vuelan en vez de caer.
La ciudad en la película siempre transcurre en la misma época, como el té de los locos que siempre es a las cinco en punto.
El mismo Morpheus es un fantasma que se desvanece en la red, como el sonriente y enigmático Gato de Ceshire.
Al finalizar el cuento infantil, Alicia huye de los soldados de la Reina de Corazones, al igual que Neo huye de los agentes de la reina de las máquinas, que es la matriz.
Podríamos seguir, pero con estos ejemplos basta.
Esto hace interesante la primera parte de la trilogía[2]. Nos hace pensar. Pero, ¿pensar en qué?
En dudar de nuestra fe, en meditar nuestra concepción de la relación trascendente con la realidad[3]. Carroll como matemático nos dijo que el mundo se regula por ciertas normas que pertenecen al mundo de la lógica y todo lo que no lo hace, pertenece a un mundo subterráneo gobernado por la subjetividad. El mundo de las maravillas, deja de ser maravilloso y se acerca más al mundo del hades, algo así como un infierno para los matemáticos.
En Matrix sucede algo similar, pero se da un paso más arriesgado y trasgresor. Se nos dice que las máquinas –que operan con la lógica-, dejaron de ser tan racionales y de cierta manera se han vuelto locas. Inventando una realidad que ya no se rige por las leyes de Newton, sino que por las que inventó la matriz.
Ojo, que después se nos dirá que todo este alboroto lo ha hecho un denominado Arquitecto, de género masculino, en contraposición a la Pitonisa, que sería el principio femenino.
Y qué pasa con Neo, es obvio que es el Mesías, pero él no predica el amor sino ganar a quienes han sometido a la humanidad. En este sentido se acerca más a la visión del elegido que esperan los judíos y no del que hablan los católicos.
El trasfondo es una crítica la fe cristiana. Por eso la relación con el texto de El Séptimo Sello de Bergman que aparece más arriba.
De esta manera, hemos visto un ejemplo de cómo la estructura elemental de los cuentos tradicionales se sigue repitiendo en los filmes actuales con el fin de renovar y reinterpretar los arquetipos míticos. Lo mismo puede suceder con otras historias y otros géneros, no sólo la ciencia ficción[4].
Es esta manera de utilizar símbolos e imaginería la que hace tan atractivo al género, pero hemos de ser sinceros, sólo algunos aventajados directores lo saben. Por un ejemplo que encontramos como éste, hay varios más que tienen cero profundidad y visión de mundo. Lamentablemente, priman más la leyes del libre mercado.
“Cypher: It means buckle your seatbelt, Dorothy, 'cause Kansas is
going bye-bye.” (Matrix, 1999)
“Cheshire Cat: If I were looking for a white rabbit, I'd ask the Mad
Hatter.
Alice: The Mad Hatter? Oh, no no no...
Cheshire Cat: Or, you could ask the March Hare, in that direction.
Alice: Oh, thank you. I think I'll see him...
Cheshire Cat: Of course, he's mad, too.
Alice: But I don't want to go among mad people.
Cheshire Cat: Oh, you can't help that. Most everyone's mad here…
Alice: The Mad Hatter? Oh, no no no...
Cheshire Cat: Or, you could ask the March Hare, in that direction.
Alice: Oh, thank you. I think I'll see him...
Cheshire Cat: Of course, he's mad, too.
Alice: But I don't want to go among mad people.
Cheshire Cat: Oh, you can't help that. Most everyone's mad here…
You may have noticed that I'm not all there myself”.
(Alice in Wonderland, 1951)
(Alice in Wonderland, 1951)
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